La formación de las monarquías feudales en la Europa occidental. El origen de los Estados modernos
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Resumen
Introducción

El siglo X se caracteriza por el impacto de las segundas invasiones, tras el fin del Imperio carolingio. La cuestión del imperio, el debate entre la teocracia y el cesaropapismo por el dominio de la cristiandad serán los temas centrales de la época.

La Alta Edad Media es un período de recuperación económica y demográfica.

Tras los años convulsos que siguen a la caída del Imperio carolingio en el año 843, se asientan en torno a la desembocadura Sena los normandos.

La restauración imperial

Tras la caída del Imperio carolingio, en el 843, este se divide entre: Lotario, Luis y Carlos, en el Tratado de Verdún. Lotario retuvo el título imperial. En 911 muere Luis el Niño. Los nobles alemanes se reúnen en Forcheim para elegir un nuevo emperador. En el 919 Enrique I de Sajonia se hace con un trono que terminará siendo el del imperio. En el 962 el papa Juan XII corona a Otón I como emperador. Pero el papado se convertirá en uno más de los obispados imperiales cuando.

En el 983 Otón III es coronado emperador por el papa Silvestre II. La concepción del imperio como una monarquía universal se formula bajo Otón III. El emperador es el auténtico sucesor de Pedro y el defensor de la Fe. El Imperio se limita a tres conjuntos políticos: Germania, Italia y las regiones lotaringias.

Los siglos XI y XII

La querella de las investiduras y la reforma gregoriana

En el siglo XI, durante el tiempo de los Otones, el imperio nombraba cargos laicos en el papado. Esto se ve como una intromisión. Gregorio VI intentó una reforma de la Iglesia.

El primer enfrentamiento abierto entre el papado y el imperio fue la querella de las investiduras(1024-1122). El emperador ha de ser coronado por el papa. El emperador se considera el legítimo sucesor de Pedro. Es lo que se conoce como cesaropapismo.

Tras la muerte de Enrique III surge en Roma un movimiento tendente a liberar al papado del sometimiento al imperio. Para ello se unificará la liturgia y los ritos de la Iglesia, con lo que todas las iglesias nacionales quedan sometidas a la autoridad del papa. Se suprime la investidura laica, la Iglesia nombrará a sus obispos, tendrá inmunidad jurídica e inviolabilidad para sus bienes y personas.

La pugna entre el régnum y el sacerdócium surge entre Gregorio VII y Enrique IV. En el 1076 se reúne el Sínodo de Worms y el emperador y los príncipes alemanes deponen a Gregorio VII. Por su parte Gregorio VII excomulga a Enrique IV. El emperador se encuentra con una rebelión nobiliaria, al verse libres de su vasallaje, por haber sido excomulgado. Enrique IV es derrotado y absuelto en Canosa en el 1077.

Los papas que elige la Iglesia y los que nombra el emperador se suceden. Pero en 1122 se alcanza un equilibrio y firman el Concordato de Worms que pone fin a la querella de las investiduras. Establece la distinción entre investidura temporal, de los bienes seculares, y canónica, de las dignidades eclesiásticas.

El Imperio y el «domínium mundi»

Cuando Enrique V muere, en 1125, no deja descendientes. El trono pasaría a manos de Lotario, duque de Sajonia, por decisión del papado y apoyados por la casa de Baviera, los güelfos, y se inició una lucha contra los nobles, que apoyaban Federico de Suabia, de la casa de Hohenstaufen, los gibelinos. Se inicia un periodo de anarquía que no terminará hasta que suba al trono imperial Federico I Barbarroja. Barbarroja seguía nombrando obispos y papas como en tiempo de los Otones. En 1159 se produjo el cisma entre el papa elegido por la Iglesia, Alejandro III y el impuesto por el emperador Víctor IV.

El fracaso militar de Federico I Barbarroja hizo olvidar su concepto del imperio, que se fundamenta en el Derecho romano. Su teoría del domínium mundi es una nueva concepción del imperio: los reyes cristianos debían vasallaje al emperador ya que eran reyes de las provincias del Imperio.

Los Capetos en Francia

El origen de la monarquía en Francia se encuentra en la familia de los Capetos y en la Isla de Francia. Los Capetos son árbitros entre los nobles franceses. La auténtica casa dominante en Francia era la de Toulouse.

Hugo Capeto refuerza su autoridad real asociando el trono de Francia a su hijo, Roberto II. El poder de los Capetos fue aumentando, y cuando Felipe II Augusto llegó al poder tenía todo lo necesario para imponerse en toda Francia.

Inglaterra

La invasión normanda

En el año 1066 muere el rey de Inglaterra, Eduardo el Confesor, sin heredero. Dos aspirantes pugnan por el trono. Guillermo tiene un ejército más poderoso y conquista el trono por la fuerza.

Enrique I (1100-1136) inicio su reinado concediendo una «Carta de Libertades», lo que implicaba una limitación del poder real.

Tras la muerte de Enrique I estalló una guerra civil por la sucesión al trono entre Esteban de Blois, que ejercerá de rey, y Matilde, hija de Enrique I y emparentada con la casa de Plantagenet.

El Imperio angevino

La herencia que recibe Enrique II es un auténtico imperio: Inglaterra, Normandía, el condado de Anjou (angevino) y el condado de Bretaña. Enrique II fue el auténtico arquitecto del Estado inglés. Desarrolla la figura de los sheriff, que imparten justicia en nombre del rey según la Common Law.

El siglo XIII. Los Estados nacionales

Durante el siglo XIII todas las monarquías del mundo cristiano intentan recuperar el poder perdido.

El último intento del Imperio

En 1190 sube al trono imperial Enrique VI, y se encuentra unas condiciones favorables para reclamar el domínium mundi, una monarquía universal de tipo feudal sobre todos los reyes cristianos.

Inocencio III es un firme partidario de la teocracia pontificia, y de la superioridad del sacerdócium sobre el régnum.

El papa Gregorio IX excomulga a Federico II, y apoya la independencia de los Estados italianos. La idea de monarquía universal del emperador se desmorona. Tras su muerte, en Alemania se disputan el trono Conrado IV y Guillermo de Holanda. Pero en la guerra mueren ambos emperadores y se abre el gran interregno. Los electores eligen, en 1279, a Rodolfo I de Habsburgo que reconocerá la superioridad del papado sobre el Imperio, y en la práctica la corona se hace hereditaria.

Francia y los grandes Capetos

Una vez consolidada la monarquía de los Capetos, sus progresos y su influencia política fueron creciendo. En el siglo XIII aprovecharán las posibilidades del sistema feudal para hacer una monarquía centralizada que abarque todo el territorio, y desarrollarán una auténtica Administración para el reino. Las instituciones de la Administración más importantes fueron: el Hotel, la Curia Regia, el Parlamento, la Cámara de Cuentas, y el Consejo del Rey.

Inglaterra y el parlamentarismo

Los últimos años del siglo XII ocupa el trono de Inglaterra Ricardo I Corazón de León. En 1199 sube al trono Juan Sin Tierra, que había usurpado el trono durante el cautiverio de Ricardo I Corazón de León.

La rebelión de los nobles contra él le obligó a firmar, en 1215, la Carta Magna. La Carta Magna se cimienta en dos ideas: la supremacía de la ley sobre la voluntad del monarca y la garantía de la libertad individual.

Enrique III se sometió a la tutela de una comisión de 24 miembros. Esta comisión impuso al rey las Provisiones de Oxford según las cuales los altos funcionarios serían nombrados con el consentimiento del Parlamento, se reunirían tres veces al año, y se creaba un consejo financiero de 24 miembros. También habrá un control ministerial de 15, y una comisión permanente de 12. Nacía, así, el Parlamento.